Pupila

Por Antonio Murcia. Departamento de Cultura Clásica.

¿Qué es poesía? – dices mientras clavas

En mi pupila tu pupila azul…

Así comienza una famosa rima de Gustavo Adolfo Bécquer que todos hemos recitado penosamente alguna vez. Y en ella aparece el uso más habitual de la palabra pupila, el de “abertura situada en el centro del iris, por la que entra la luz en el ojo” y que los oftalmólogos se entretienen en dilatar en cuanto tienen ocasión.

Pero la palabra pupila tiene otra acepción menos utilizada en la actualidad: una pupila (o un pupilo) es una “persona huérfana menor de edad que la ley pone bajo la protección de un tutor.” El término tiene un origen latino, pupilla, diminutivo de la palabra pupa, “niña, muñeca”.

Lo curioso es que ya en latín la palabra pupilla tenía el doble significado de “huérfana bajo tutela” y de “niña del ojo”, posiblemente debido a la figura diminuta, la “muñequita”, que se puede ver en la parte central del iris del ojo de la persona con la que hablamos, y que no es otra cosa que nuestra propia y minúscula imagen. El mismo origen, pues, que la expresión antes citada de “niña del ojo”.

Por lo que podemos pensar que la pupila azul que se clavaba en Bécquer no era sino el diminuto reflejo del propio poeta, que a su vez reflejaba la inquisitiva pupila azul, y así hasta el infinito…

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