Entró al callejón, y oyó una voz que decía…

Entró al callejón, y oyó una voz que decía…

Esta frase ha sido el punto de partida para los alumnos participantes en el concurso de micro relatos que el departamento de Castellano organizó con motivo del Día del Libro.

Estos son los relatos ganadores…

«El portal que le cambió la vida»

Entró al callejón y oyó una voz que decía:

-Sigue todo recto y lo encontrarás.

La voz que le hablaba a Adrián esa noche era de una pitonisa que veía el futuro y podía abrir un portal para que echasen un vistazo a su futuro. Adrián, siguiendo las indicaciones, pensaba que la pitonisa le estaba engañando para reírse de él.

Prosiguió hasta llegar al otro lado del callejón, cuando unas luces muy brillantes le llamaron la atención. Efectivamente, era el portal que la pitonisa había abierto. No lo dudó y entró con mucha confianza en sí mismo.

Nada más dio un paso en el futuro sintió un fuerte dolor de cabeza y una presión en el corazón. Él veía todo, pero la gente no podía ver su presencia. Decidió ir a su casa, para ver si el «yo» del futuro estaba y cómo se encontraba.

Llegó y la casa estaba patas arriba, como desierta. No se veía ni una hormiga. Adrián se quedó petrificado, cuando al entrar en la habitación de su madre, encontró un ataúd con él dentro y muerto.

Al salir del portal un poco desubicado, aterrorizado y con una sensación seca, salió del callejón y un autobús le atropelló. Su aspecto quedó irreconocible.

Susana Galán. 2º ESO B. Primer premio-Categoría A


«El callejón misterioso»

Entré a un callejón y oí una voz que decía: «Hazlo, no ocultes tus miedos, véncelos.»

Me lo penśé y entonces, lo hice, la maté. Estuve un rato mirando aquel minúsculo cuerpo ya muerto. Entonces, me pregunté: «¿Los he vencido? ¿He conseguido vencer mis miedos al fin?» Llamé a mi mejor amigo y le dije que la había matado. Había podido vencer todos mis miedos y matar esa asquerosa araña que rondaba por aquel callejón.

Josep Mira. 2º ESO L. Segundo premio-Categoría A


«El camino del más allá»

Entró en el callejón y oyó una voz que decía: «Regresa, por favor, regresa». Ella se giró, pero solo se veía la oscuridad de la noche. Su paso se empezó a acelerar igual que su corazón. «Regresa, por favor. Regresa». Ella se giró, pero de nuevo no podía ver más allá de una inmensa oscuridad, y, por más que corría, no parecía llegar al final del callejón. Aquella voz que se escuchaba entre las tinieblas parecía alejarse cada vez más. A lo lejos una luz brillante hizo desaparecer la oscuridad sumergida en aquel callejón. En ese momento ella se detuvo a causa de una voz que decía: «La hemos perdido».

Dalila Cabrera Noboa. 3º ESO B. Primer premio-Categoría B


«Infiel»

Entró en el callejón y oyó una voz que decía: «Te echo de menos…».

Detrás de ella, él, con el que había pasado unos de los mejores momentos de su vida, con el que había compartido sonrisas y veladas apasionadas. Él le había mostrado lo mejor de sí misma, la había cuidado y amado. Pero él la hirió. Ella recibió esa traición como cortantes cuchillas en su corazón. No se giró, aguantó el sufrimiento de no mirar atrás. El mismo sufrimiento que había aguantado esas noches después de la infidelidad de él. Y con ese gesto, el de no mirarle y seguir andando, le dijo adiós a la persona que más la quiso y más le hizo sufrir a la vez.

Juan Carlos Ponce de León. 3º ESO B. Segundo premio-Categoría B


«No me pises»

Entró al callejón y oyó una voz que decía:

-Cuidado con mis cosas, por favor.

Estaba pisando una manta que envolvía a un hombre de unos 60 años. Este descansaba sobre un cartón junto a un carro que rebosaba de artilugios y pertenencias del señor.

La pequeña niña se vio sorprendida. Nunca había visto a un vagabundo, y mucho menos hablado con alguno.

-Perdone, señor, no lo había visto, solo venía a por mi pelota.

El hombre alargó el brazo y le pasó la pelota a la pequeña y le dijo:

-Aprovecha lo que tienes, nunca sabes cuándo puedes perderlo todo.

La niña se fue y aunque le sorprendió mucho ver alguien que vivía en la calle, al que solo le quedaba su manta y ese carrito, la niña volvió a su vida olvidándose de él por completo, convirtiéndose así en todas esas personas que cada día pasan por delante de gente que lo único que quieren es que no les pisen la manta.

Paloma Ripoll Antona. 1º Bachillerato Artístico. Primer premio-Categoría C.


«Asesinato»

Entró en el callejón y oyó una voz que decía:

-Ahora, dispárale.

El vello de la nuca se le erizó. Por el tono afanoso que denotaban sus palabras, Olga se dio cuenta de que su amiga también estaba ansiosa por acabar con aquella tortura.

Sacó lentamente la pistola del bolsillo y apuntó hacia el interior del callejón.

Apoyada en la pared del fondo había otra chica.

-Por favor -susurró entre sollozos -no lo hagas.

La duda centelleó un breve instante en su interior, pero antes de que Olga pudiera echarse atrás, la bala ya iba en camino.

El cuerpo sin vida de la chica cayó con un golpe sordo y la voz a su espalda comenzó a reír desenfrenadamente. Ella iba a hacer lo mismo, pero no fue capaz. Bajó la vista y comprobó con horror, que en su vientre se esparcía

una oscura

y terrible

mancha

roja…

Olga Ortiz. 1º de Bachillerato Artístico. Segundo premio-Categoría C

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